El proyecto de Caverna en la Bioforesta, era el fruto de cinco años de trabajo de Zarco. No se trata de que el diseñase exclusivamente todo el proyecto, pero lo había dirigido hasta la extenuación, y en todas la secciones se hallaba su impronta.
El Consejo finalmente lo había aprobado, a pesar de los recelos que había despertado entre algunos de sus miembros. Zarco fue llamado en esta ocasión a instancias de Zhora, la inmediata antecesora en el cargo, para precisar algunos apartados que en su opinión no estaban suficientemente contemplados.
Zarco conocía mucho sobre ella desde hacía tiempo. Había estudiado minuciosamente todos sus informes, y especialmente su trabajo Liderando las especies
. ¿Cuánto le había influenciado aquel texto? De algún modo sentía que poseía ese tipo de conocimiento, pero carecía de la experiencia.
Zhora había marcado una época, lo que le valió mucha popularidad y reconocimiento, en todos los niveles de Digitalia. Sus transmisiones eran muy conectadas, y en algunas visiones se vendía su imagen como la "Heroína de la Bioforesta".
Por primera vez, un humano sin armas de aniquilación, había conseguido el poder real en la Bioforesta, y ser respetado por todas las especies. ¿Una leona? ¿El espíritu del león, el viejo rey?. Algo así, tal vez, si no fuese por la clara conciencia de extinción alcanzada por las especies supervivientes. Esta motivación era superior a cualquier tipo de amenaza conocida.
Su compilación Pases mágicos para ser con las especies
era la guía de moda para el equilibrio físico y espiritual, y no era mala cosa, las mejores técnicas de acecho y ahorro energético empleadas por las diferentes especies, estaban aquí recogidas.
El encuentro tuvo lugar en una zona neutral de la Sección de Relaciones del Consejo. La cita estaba fijada para las 8:30 horas. Los primeros rayos de sol aparecían por el este. Zarco cruzó el inmenso hall de Relaciones. A esta hora la estructura policristalina del edificio apenas filtraba la luz, y la vista de la metrópoli era realmente impactante. Se dirigió al mirador 94 donde Zhora, por lo que pudo apreciar, acababa de llegar también.
-¡Hi!, tú debes de ser Zarco ¿no? -su mirada era encantadora.
-¡Hi! Sí, y tú Zhora- le respondió Zarco con entusiasmo.
Sin lugar a dudas, no lo intimidaba, e incluso podría decirse que se agradaron mutuamente. Zhora girándose despacio hacia el acristalamiento desplegó su mirada sobre la ciudad. Los tonos calientes de los primeros rayos se hacían notar sobre las estructuras.
-Impresionante ¡no crees?
-Sí -con total franqueza- Realmente estar aquí contemplando la metrópoli y conocerte a ti, son dos hechos excepcionales para mí.
-¡Gracias Zarco! aprecio tu sinceridad.
El tono era relajado ahora, sin presiones ni defensas.
-Como ya sabrás, el Consejo quiere que avale tu proyecto de abastecimiento energético para la Bioforesta, porque genera dudas y no quieren correr riesgos -subió por los escalones de madera de la grada, sentándose a media altura y descansando los brazos sobre las rodillas- ¿Porqué el Consejo ante la duda no lo rechaza por seguridad? Te supongo al tanto: un compromiso por dos años, ampliable a tres, como es tu caso, no es motivo trivial. Si la aceptación es positiva aseguran el período más largo de estabilidad que se haya tenido hasta el momento -Me miró a los ojos.
Yo me subí a la grada hasta su altura, y a una distancia cercana, me senté.
A pesar de tus buenos deseos a nadie se le escapa- continuó- que difícilmente podrás mantener el equilibrio emocional tú solo por tanto tiempo, ¿me entiendes? sin nadie de tu especie con quien poder relacionarte.
Asentí con la cabeza. En su tono no había rechazo, y yo por primera vez valoraba la situación con tranquilidad, ya que hasta el presente lo había hecho dentro de una estrategia de lucha, de cara a la consecución de un logro.
-Aquí es donde encuentro tu proyecto de sumo interés, y así se lo he manifestado a los miembros del Consejo- Inquisitiva a medida que avanzaba, trataba de ver si yo ya me percataba de a que se estaba refiriendo.
-No sé a donde quieres llegar -le dije algo aturdido- He estado repasando punto por punto todas las variaciones que pude imaginar antes de venir aquí, y no encontré nada que pueda hacer peligrar la situación del sistema.
Sonrió, negando con la cabeza.
-Claro que no has encontrado nada revisable en tu proyecto, yo también he hecho lo mismo, y todo el Equipo de Seguridad, que le ha dado además el visto bueno.
-¿entonces?- pregunto desconcertado.
-Tienes un contrato de dos años prorrogable a tres, con proyecto de investigación incluido, y pase automático posteriormente al segundo nivel. Debe parecerte un sueño ¿no? pero has pasado por alto que tú constituyes el mayor peligro para la seguridad del sistema. Un líder enloquecido en la Bioforesta daría al traste con el trabajo de todos estos años.
-Entiendo tus temores. Pero esa hipotética situación se detectaría de inmediato por el Cinturón de Seguridad, y me desalojarían de inmediato. De alguna forma todo eso está recogido en los protocolos.
-¿Y porqué piensas que aceptarías de buen grado el que te retirasen?
-Por el bien de la Bioforesta, evidentemente.
-Sí ¡claro! por el bien de la Bioforesta- poniendo grave la voz, y sonríe -Pero estamos hablando de una situación anómala, en donde un humano, tú, sería el líder de todas las especies, que por supuesto le respaldarían de producirse una intervención desde el exterior -se pone en pie y me enfrenta -Este es el auténtico problema que debo zanjar aquí y ahora contigo, antes de aprobar lo que en principio me pareció un despropósito -se aleja unos pasos por la tarima y regresa, parándose ante mí de nuevo- Yo tengo un vínculo emocional muy especial con la Bioforesta, y actúo y actuaré sin ningún tipo de cortapisas, es una de mis condiciones.
-Por supuesto -la interrumpo-y tu proceder es intachable, pero ahora deberías dejarme a mí.
-No debes recelar de mí, no es el caso -cambia el tono y me habla con afecto- Desde bebé, por expreso deseo de mis padres he convivido con las especies en la Bioforesta. Fue entonces cuando se estableció el vínculo, y uno de los motivos de la tan afamada "transformación". En realidad, cuando yo entré en la Bioforesta, las especies me estaban esperando. Pero todo esto nadie lo sabe, por eso todas esas fantásticas teorías que habrás escuchado. Conmigo las especies confiaron por primera vez en el liderazgo humano y eso es lo único importante, que nunca, NUNCA, debemos traicionar.
Se ha emocionado y yo también, no sé que decirle, tampoco siento la firmeza de cuando entré.
-¿Y entonces?- digo.
Se sienta a mi lado en silencio, y me coge una mano. Es un contacto cálido y muy agradable. La luz del sol golpea con fuerza las paredes acristaladas que paulatinamente van opacándose. Mi mente ocupada por tanto tiempo en dar soluciones técnicas se relajaba ahora, mis músculos distendiéndose. Tengo los ojos llorosos, y un nudo en la garganta. Desde la grada es como si estuviese en un púlpito a donde todas las especies mirasen expectantes. Conocedoras de lo delicado de su situación, esperando a ver mis movimientos y sus consecuencias. Ellas eran mi responsabilidad, al cuerno mi proyecto. Me desprendo con suavidad de su mano y me pongo en pie. ERAN MI RESPONSABILIDAD. Y mi suerte, mi suerte y la de todas las especies iban a estar unidas por un tiempo.
Zhora se ha puesto en pie, me mira y nos abrazamos. Por una eternidad permanecemos así, abrazados y quietos, el mundo entero desapareciendo. Las especies esperanzadas forman un apretado círculo a nuestro alrededor.
Nos separamos y con ojos risueños pero seria, me mira y mira la ciudad, se lleva el puño derecho contra el pecho y se da tres pequeños golpes. Lo he pillado, me pongo serio y hago lo mismo mirando hacia la metrópoli.
Se va alejando de espaldas hacia la entrada con paso firme, no se vuelve. Desciendo de la grada y me dispongo a marchar.

